Fue un partido de esos que te consume, que te deja sin aire, pero la Selección Argentina está viva y coleando. Más allá de que no fue el mejor espectáculo que nos regaló la Albiceleste, lo importante es que está en semifinales. Y es histórico: por primera vez desde 1990, el equipo argentino logra llegar a esta instancia por segunda oportunidad consecutiva. Eso merece festejo, y vaya si lo hubo.
Cuando el árbitro pitó el final ante Suiza, los jugadores no perdieron tiempo. Se fueron directo a una de las cabeceras para festejar con la hinchada que los acompañó en Kansas. Y ahí fue cuando explotó la fiesta: "Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés", comenzaron a gritar los hinchas mientras los futbolistas saltaban en el campo como si no hubiesen pasado más de 120 minutos bajo el calor sofocante de la noche estadounidense.
El cántico se replicó una y otra vez, con la energía de quien sabe que su equipo acaba de sacar un partido de esos que parecía perdido. Los jugadores, sudados, cansados pero eufóricos, se sumaban a cada verso, cada salto, cada grito de la gente. Era el desahogo necesario después de tanto sufrimiento en el campo.
Claro que los clásicos no faltaron. La Cumbia de los Trapos sonó en las tribunas, también Pa' La Selección. En la ciudad del corazón de Estados Unidos se respiraba pura fiesta y liberación. Era el momento de disfrutar, de celebrar haber superado la llave más complicada, de estar donde pocos imaginaban que llegarían.
Ahora la cabeza ya está puesta en lo que viene. Porque el destino quiso que sea Inglaterra el rival en semifinales. Un clásico de los que duelen, de los que quedan en la historia. Pero eso será después. Por ahora, en Kansas, solo hay lugar para el festejo, para cantar, para saltar y recordar que la Selección Argentina sigue soñando en grande.
“El que no salta es un inglés”
— Resumido (@Resumidoinfo) July 12, 2026
Los festejos de la Selección tras el pase a Semifinales pic.twitter.com/NqatbSGiDi







