El mercado de traspasos europeo hierve a fuego lento y las últimas movidas del Arsenal pusieron patas para arriba toda la escena. Los Gunners van con todo por Julián Álvarez, quien regresa al Atlético de Madrid convertido en una de las figuras del momento tras su actuación descollante en la Copa del Mundo 2026 con la Selección Argentina.
La competencia es brava. El Barcelona lidera el pelotón de interesados en llevarse al delantero cordobés, pero desde Inglaterra salta una bomba: según un informe del New York Times, los londinenses están listos para abrir la billetera sin límites. Mikel Arteta quiere ganar esta pulseada aprovechando que la directiva colchonera le cerró las puertas al club blaugrana. La determinación del técnico es clara: la Araña es su objetivo prioritario.
La propuesta que baraja el Arsenal es de película. Además de acercar una oferta base que ronda los 100 millones de euros, los ingleses planean sumar al sueco Viktor Gyökeres como moneda de cambio. El atacante nórdico es un caño: fue quien metió ese gol de antología a Jordan Pickford en el minuto 89' que permitió al Arsenal romper una sequía de 22 años sin ganar la Premier League. Su cotización actual gira alrededor de los 65 millones de euros.
Para el Atlético, esta propuesta representa mucho más que un cheque gordo. La llegada de un delantero del nivel de Gyökeres permitiría mantener el poderío ofensivo en el área y no quedarse sin músculo arriba. No es una propuesta descabellada, al contrario: es un movimiento bien pensado. Vale mencionar que en 2025 el sueco había rechazado ofertas millonarias de Al-Hilal y Al-Qadsiah porque prefiere seguir compitiendo en Europa de elite.
Hasta ahora, el Atlético mantiene la barrera levantada y rechaza cualquier negociación por su máxima figura. Pero cuando entran en juego números de esta magnitud, hasta las posturas más firmes tiemblan. Lo que sí complicó las cosas fue que Julián mismo, durante el mundial, soltó declaraciones sobre su deseo de vestir la camiseta azulgrana. Eso no cayó nada bien en los despachos madrileños. Por ahora, el destino de la Araña sigue siendo un misterio.







