El Dibu Martínez tiene un enemigo incómodo en el fútbol europeo, y ese enemigo se llama Mohamed Salah. El crack egipcio es prácticamente un verdugo para el arquero argentino cuando se trata de enfrentamientos mano a mano, y los números no mienten: ocho goles en 13 partidos es un registro que duele.
Todo comenzó cuando ambos se cruzaban en la Premier League. Primero fue con el Arsenal y luego con el Liverpool, donde Salah dejó su huella en la portería del Dibu. Pero lo más amargo para Martínez fue la derrota por penales en la final de la Community Shield, donde el egipcio no perdonó desde los doce pasos. Después vinieron más encuentros, muchos más, todos con el Aston Villa enfrentando al equipo de Anfield.
El balance total entre ellos habla de un dominio parcial del argentino en los resultados: seis victorias, tres empates y solo dos derrotas para Martínez en esos 13 partidos. Sin embargo, cuando se trata del mano a mano puro, cuando la pelota llega a los pies de Salah en posición de remate, la historia es completamente diferente. El número nueve del Liverpool se convierte en una amenaza constante, un especialista en hacer sufrir al guardavidas de la Selección.
Ahora bien, la Premier League dejó de ser el escenario de este duelo particular. Salah se despidió del Liverpool y no seguirá en la competencia inglesa a partir del segundo semestre. Pero eso no significa que el argentino respire tranquilo. En esta Copa del Mundo 2026, ambos podrían volver a encontrarse, y esta vez el contexto es totalmente distinto: no hay margen de error, cada gol cuenta como nunca antes.
Para el Dibu, la misión es clara: romper la maldición Salah cuando más importa. Si bien en la Selección Argentina las cosas son diferentes, el historial europeo pesa. El equipo necesita que su guardavidas esté en su mejor nivel, especialmente si el egipcio aparece en el camino. Porque una cosa es segura: Salah no querrá perder su racha de goles contra Martínez, y el argentino sabe que en un torneo así, un gol en contra podría ser la diferencia entre seguir soñando o empacar las valijas.







