La salida de Pep Guardiola del Manchester City después de una década dominante fue un golpe durísimo para los Sky Blues. Pero el español no se fue solo: una verdadera limpieza de figuras históricas acompañó el final de un ciclo glorioso que dejó el club inglés con la obligación de reinventarse de cara a la temporada 2026/27.
Rodri fue el primer dominó en caer. El mediocampista español, ese relojito de precisión que Guardiola necesitaba para respirar en el campo, decidió cerrar sus siete años de gloria en Manchester. Con 13 títulos bajo el brazo y consolidado como capitán, el campeón del mundo se fue al Barcelona por 75 millones de euros entre fijo y variables. Un agujero que no es fácil de tapar en el corazón de cualquier equipo.
Si Rodri fue la salida más dolorosa, Bernardo Silva no le quedó atrás. El portugués de 32 años, otro de los elegidos como capitán por Pep junto a Rúben Días y Haaland, cerró nueve años de historia ciudadina para recalar en el Real Madrid en condición de libre. Dos cracks españoles en el mercado, dos golpes que duelen.
Pero la defensa también se desarmó. John Stones se fue en libre al Inter de Italia después de una década vistiendo celeste. Lo acompañó Manuel Akanji, quien llegó cedido la temporada pasada y finalmente fue comprado por los italianos en 15 millones de euros. Y Nathan Aké, el zaguero zurdo que fue pieza fundamental en el esquema de Guardiola, salió vendido al Fenerbahce turco por 8 millones. Tres centrales históricos que se fueron casi simultáneamente.
Las ventas grandes también llegaron para llenar las arcas. Savinho, el delantero brasileño, fue el que dejó el cheque más jugoso: el Tottenham desembolsó 85 millones de libras esterlinas (100 millones de dólares) por él. Tijjani Reijnders, mediocampista que apenas tuvo una temporada en Manchester, se fue al Al-Qadsiah saudí por 61 millones de euros. Y James Trafford, el arquero del club, fue vendido al Leeds United por 40 millones de libras (47 millones de euros).
Enzo Maresca tendrá que armar el rompecabezas con sangre nueva. El City invirtió fuerte para reconstruir: 115 millones de libras esterlinas (135 millones de euros) por el mediocampista inglés Elliot Anderson fue la joya de la corona. Pero también llegaron Gerónimo Rulli desde Argentina (3,5 millones), Mathys Detourbet (25 millones), Jeremy Monga (12 millones) y Pierce Charles (3,5 millones). Una renovación que busca mantener la dinastía azul en Inglaterra, aunque sin Guardiola nada es seguro.







