Barracas Central se llevó la ventaja en el estadio Claudio Tapia frente a Platense con un gol de penal en la sexta fecha del Torneo Clausura. Pero la acción que derivó en esa pena máxima generó toda clase de cuestionamientos por la manera en que se llegó a la decisión final.
Todo sucedió a los 23 minutos del primer tiempo cuando Facundo Bruera intentaba meterse en el área del Sapo. Un defensor de Platense lo agarró, pero acá viene lo interesante: la infracción comenzó claramente fuera del área. Sin embargo, la sujeción continuó mientras Bruera avanzaba y terminó unos centímetros adentro del terreno de juego. Hernán Mastrángelo no dudó en señalar el punto de penal y mostrar la tarjeta amarilla al defensor.
Desde lo técnico, la decisión del árbitro es defendible. Si la falta se prolonga hasta dentro del área, corresponde cobrar penal. Eso está claro en el reglamento. El problema no es necesariamente el fallo final en sí, sino todo el camino que se recorrió para llegar a esa determinación. La cuestión es más profunda y tiene que ver con el procedimiento completo.
Lo que llamó poderosamente la atención fue el tiempo que se tomó el VAR para revisar una jugada que, en primer lugar, ni siquiera había generado reclamos de los jugadores de Barracas. La transmisión mostró una revisión que se extendió más de la cuenta para determinar exactamente dónde terminaba la agarrada y, sobre todo, dónde debía ubicarse el punto de contacto que definía si era penal o no.
Acá está el quid de la cuestión: la diferencia temporal entre el momento en que se sanciona la infracción y cuando Mastrángelo es llamado para revisar la acción. El VAR tardó varios minutos en intervenir y terminó convirtiendo lo que parecía una falta más en una situación determinante para todo el partido. Eso es lo que dejó con gusto a poco a muchos.
⚠️🇦🇷 EL PENAL QUE LE COBRARON A BARRACAS VS PLATENSE.
— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) August 23, 2026
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