La crisis se profundiza en el Monumental. River volvió a caer derrotado, esta vez 1-0 ante Gimnasia, y sumó su tercera caída consecutiva en lo que va del semestre. Después de la eliminación en Copa Argentina y dos traspiés en el Clausura, el equipo millonario está en la cuerda floja. Y Eduardo Coudet no tuvo filtro para admitirlo.
El entrenador fue brutalmente honesto en la conferencia de prensa. "Es una de las veces que más me ha costado poder hacer jugar a un equipo como quiero que juegue", soltó, reconociendo que atraviesa su peor momento como DT del club. No buscó excusas baratas ni se escondió detrás de justificaciones fáciles. River está en un momento "muy difícil" y la única salida pasa por trabajar y elevar el nivel, tanto colectivo como individual.
El análisis de Coudet fue profundo y autocrítico. El equipo mantiene la pelota durante gran parte de los partidos, pero esa posesión no se traduce en peligro real. "Tenemos mucho la pelota, pero no logramos desequilibrar ni lastimar en proporción al tiempo que la manejamos", explicó. El problema no es la intensidad ni la defensa, sino la creatividad ofensiva: falta ese pase distinto, esa gambeta, ese desequilibrio que siempre caracterizó a River. Los jugadores perdieron confianza en los duelos individuales y eso se nota en cada ataque.
Tampoco esquivó el tema de la planificación. Coudet reconoció que la construcción del plantel está llevando más tiempo del esperado, algo inusual en un club como River donde no hay margen para esperar. Algunos futbolistas llegaron hace poco de las selecciones y otros aún no encuentran su mejor ritmo físico. Además, la presencia de juveniles responde a la falta de alternativas: River necesita incorporar entre tres y cuatro futbolistas más en distintos puestos. Pero el técnico fue claro: "Podemos hablar de mil situaciones, pero River tiene que ganar". En el Monumental no hay tiempo para procesos. Hay que ganar y punto.
Rosario Central, la prueba de fuego. El domingo a las 19.15, River recibe a Rosario Central en el Monumental por la tercera fecha del Clausura. Es un partido que va más allá de los tres puntos: es una cuestión de supervivencia futbolística. Después de tres derrotas seguidas, el equipo necesita mostrar una respuesta contundente. El clima en las tribunas está caldeado y la paciencia de la hinchada se agota. Un nuevo traspié podría ser el punto de quiebre para un ciclo que todavía no encuentra su funcionamiento. Coudet sabe que está contra las cuerdas y que en River no hay tiempo para rectificaciones.







